Emergentes y tipos de cambio

Otro día duro en la vida cotidianidad de Luis Caputo, gobernador del Banco Central argentino y anteriormente ministro de finanzas.

El peso rompe la barrera del su cambio a 40 por dólar (no hace tanto cotizaban a la par), los tipos de interés a corto plazo ya superan el 60%, y su bolsa está perdiendo algo más de 50% en dólares en lo que va de año.

Los deberes del Gobierno de Macri están hechos. Austeridad presupuestaria, tipo de cambio libre, recorte de pensiones, una fiscalidad más eficiente, buena comunicación con su electorado, fin de grandes pugnas históricas hasta su arreglo o “settlement” con Elliot…. Macri tiene la extraña sensación de que aun con los deberes bien hechos y cumpliendo los parámetros exigidos por el Fondo Monetario Internacional, su país está al borde del abismo.

En paralelo, sigue la caída libre del peso, lo que encarece la deuda exterior,  que a su vez retroalimenta la inflación. Difícil de comprender, ¿qué estará pasando?

Diez mil kilómetros al norte de Argentina, hay un conjunto de depredadores.  Algunos, tienen entre 25 y 35 años. Manejan posiciones de 100 millones de dólares (lo que se convierte en casi diez mil millones con el efecto del apalancamiento) ganan más de un millón de dólares netos al año, y tienen el descaro de  su juventud, que no tendría ni el mismo Cristiano  Ronaldo tirando un penalti en el minuto 95. Son fríos y calculadores.

En el 92 rompieron el sistema monetario europeo y el mecanismo de ajuste destrozando la peseta, pesadilla de nuestros padres y abuelos, y hasta la libra. Que le pregunten si no a Soros. Lo malo es que de éstos hay al menos otro centenar más. Juntos pueden reunir algo más de cien mil millones de dólares (100 billones americanos), algo más que un cuarto del PIB de Argentina, y son muy propensos al reto y al desafío.

El detonante de todo puede ser un anuncio (leña al fuego),  o una afirmación de un político, aunque sea destinado a restablecer cierta estabilidad. Como consecuencia, su moneda se devalúa, en una segunda fase suben sus tipos de interés, poniendo en jaque el crecimiento del país, la inversión productiva, las pensiones, etc. Pero aquí no se acaba el asunto. Aún quedan más posibilidades de devaluación. Intervienen las reservas del país, antes destinadas a otras funciones productivas, que a su vez sirven de contrapartida al joven agente neoyorquino. Consiguen liquidez interviniendo con dichas reservas y actuando como contrapartida para actuar como vendedor o “corto”. Se convierten en cazadores dentro de un zoológico.

Corre la sangre y llegan las nuevas declaraciones. Los políticos hablan, y, con mucho empeño, el “kirchnerismo” en Argentina, la “mano negra” de Estados Unidos en Turquía, echan mas leña al fuego. Y al final vuelve a intervenir el Fondo Monetario con la misma receta: privatizaciones y moneda libre de fluctuación. ¿No será que los argumentos y recetas del fondo están ya devaluados al igual que las divisas?

Y la crisis se va cobrando las primeras víctimas.

Más allá del ciudadano de a pie de Argentina (son siempre los primeros), empiezan a caer los cazadores que esta vez se pusieron románticos. Ya tienen más de cincuenta años, antes de tiempo. Nombres como Templeton, Pimco, blackrock, Fidelity… Destaca el primero de ellos por su renovada ingenuidad y por corear antes de tiempo, hace unas semanas,  el éxito de su participación en el rescate.

Pero existe el otro modelo, más cercano. Pequeños y medianos países que no aparecen en las noticias: Polonia, República Checa, Hungría y algunos asiáticos, por no poner sino algunos ejemplos. Todos estos países hacen sus deberes. Unos se integran en el euro, otros se ponen como referencia una cesta de monedas estables como el dólar, el euro o el franco suizo y crean mecanismos de ajuste a desequilibrios comerciales y a diferenciales de inflación, para  competir dentro de alguna estabilidad y con monedas  competitivas.

¿Y qué hace el modelo argentino? Recluta a algunos neoyorquinos, sin duda los mejores, con más experiencia de mercados y cargados de títulos de las mejores universidades… ¡Pero ni aún así! Entonces, aparecen los hombres del fondo bien encorbatados, ocupando los aeropuertos y grandes hoteles de la cuidad, rigurosos y sin sensibilidades locales, y ofrecen dinero, miles de millones, a cambio de medidas y cumplimiento de medidas. Y todo esto con Christine Lagarde y toda su credibilidad a la cabeza ¿Será quizá el momento de replantearse las medidas, de adoptar un tipo de cambio fijo y estable, de no privatizar industrias de sensibilidad nacional?

Y volvemos , de nuevo, al señor Caputo. Momento para reflexionar… Quizás el juego haya cambiado para siempre, y seguramente contemplando la realidad desde otro ángulo, algún día en el futuro  podrá tener un  lunes mejor. Sin duda se lo merece!

 Rafael Salama Falabella

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