El biden español

Las malas noticias de sucedían de forma vertiginosa. Bolsas en mínimos, dólar a la baja, contagios en máximos.. es una crisis que tiene todas las dimensiones. Al borde del cataclismo, ya en tierra de nadie, “untested waters” para toda una generación. 

El mundo estaba pendiente de las elecciones norteamericanas. Más que el ganador, se disputaba ya en concreto si los demócratas recuperarían el senado y traerán un cambio gobernable. Se contraponen los logros, significativos algunos en lo económico, con los fracasos, fundamentalmente en crispación social,  sanidad y política exterior, esta última con sus dosis de “tweets” que mantenían el mundo en vilo.

Y por fin llegaron las buenas noticias. Y vencieron los demócratas. Y no perdieron los republicanos, perdió Trump. Los republicanos, mejoraron o consolidaron su posición en las dos cámaras, y nos ganaron a todos desautorizando a su líder. La llamada a Murdoch del Presidente no tuvo efecto y la FOX se posicionó. Con la democracia, con la libertad y con los principios éticos que tan lejos les han llevado.

Y la sensación de alivio reina perpleja ante la soberbia del perdedor. Vista dicha soberbia, mejor no pensar en que hubiera sido la resolución de un conflicto bélico bajo su liderazgo. 

Gana Estados Unidos, gana la empatía, gana Europa, gana la libertad y ganarán los mercados financieros.  El movimiento, política fiscal y monetaria no han sido más que una farsa. La derecha cree en una rebaja de impuestos más que aceptable.  Lo enseñó Laffer y el modelo ha quedado demostrado en múltiples ocasiones. Existe correlación negativa entre impuestos y recaudación. Bajas impuestos y sube la recaudación porque se incentiva el crecimiento económico.  Pero ¿qué pasa si no se introduce un recorte de gasto y una política monetaria responsable? O quizás era la forma de delegar los daños en siguientes generaciones sin duda cuando muchos, esta generación de “ilustres”, ya no estarán aquí. Desgraciadamente lo veremos en los próximos meses. 

Tendrá asuntos importantes el nuevo presidente y mucho que reparar: la relación con sus aliados, especialmente Europa; su relación con las tecnológicas; su relación con los mercados, estos últimos después de un idilio tan dispar con Trump. 

España en el epicentro de la pandemia con un peor puesto ya consolidado, expuesto continuamente a las collejas de nuestros socios. Pero aún peor son las pugnas y rivalidades internas. Bochornosa imagen se dio en las moción de censura. Bochornosa la respuesta de Casado al intento de Abascal y bochornosa  la nueva grieta de la derecha. 

Pero tenemos a Nadal. Y Nadal no es sólo el mismo, sino todo lo que representa. Arrasa en las pistas, apasiona a los gabachos, y emite en todas las frecuencias. Y no está solo. Es el mejor deportista español y mundial y de todos los tiempos y de todos los deportes. Sus registros se suceden. Y lo fue Velázquez, y lo fue Goya.. y Picasso.¿Será casualidad que todos sean españoles?? 

Si españoles, señor Roures, y su entorno.  España es un gran país. No tenemos aires ni complejos. Nos gusta la dieta mediterránea y queremos a los nuestros. A veces nos conformamos con una caña, un bocadillo y un grupo de amigos. Y ganaremos esta batalla porque hemos salido de otras muchas cuando más se nos ha exigido. 

Para que esto surja deberemos armar una nueva hoja de ruta. En concordia y en discordia aunque a muchos les duela. Tenemos una gran necesidad de tener a un Biden que venga a reparar y aunar. 

Rafael Salama Falabella es licenciado en Economía e historia por la Universidad de Tufts (Medford, Massachussets)

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